Revista Puerta de Embarque

Fuerteventura, el caribe español

By on abril 24, 2018

Paraje natural en la totalidad de su extensión, es el destino ideal para quienes buscan desconectar del todo.

Playas desiertas, zonas de rocas volcánicas, restos de los primeros volcanes ahora extintos y pueblos intactos tras el paso de los años, eso es Fuerteventura, naturaleza en estado puro. Recorrer de norte a sur la isla conociendo su naturaleza, su gastronomía y regresar con la sensación de haber visitado playas caribeñas gracias a sus aguas turquesas, es posible en Fuerteventura, una isla que bien podría catalogarse como el Caribe de España.

La ocupación anual ronda siempre el 90%, nada apreciable gracias a la poca masificación, o nula, de resorts y zonas turísticas. Para los curiosos que quieran saber a qué es debida esta “naturaleza deshabitada”, el 90% de la isla es de propiedad privada hotelera pero, gracias a estar declarada en su mayoría como paraje natural, la explotación urbanística es imposible.
Hacia el sur de la isla
Los municipios de Pájara y Tuineje son un contraste entre roca volcánica, arena fina y aguas turquesas. Adentrarse en ambos es conocer de primera mano lo que era la vida antaño en la isla y encontrar los mejores lugares para los amantes de los deportes acuáticos.

En el municipio de Pájara se encuentran Morro Jable y Cofete. Kilómetros de playas vírgenes, accesibles a través de una carretera de roca volcánica creada por las propias ruedas de los coches. Tras cruzar el mirador Barranco de los Canarios, parada imprescindible para apreciar lo maravilloso que es ver cómo, aún con el paso de los años, la formación de la isla sigue latente en las rocas de la playa de Cofete, una carretera con infinidad de curvas da paso a las majestuosas arenas doradas de la agitada playa de Cofete. En este mismo lugar llama la atención que en plena naturaleza virgen se encuentre una impresionante villa en las laderas de la montaña, la famosa Casa Winter, foco de innumerables rumores, como que tiene acceso directo al mar mediante un túnel subterráneo por el que accedían los submarinos alemanes durante la II Guerra Mundial.


Comer en El Puertito de La Cruz, con vistas al océano y respirando la tranquilidad de un pueblo autóctono, con vino de mesa, papas arrugás con mojo picón o queso majorero, galardonado en varias ocasiones con el mejor membrete del World Cheese Congress, o pescados típicos, es el colofón indispensable para una ruta por el sur de la isla. A pocos kilómetros, una ruta que puede hacerse a pie, se encuentra el Pico de la Zarza, una especie de barranco natural en el que unas vistas abiertas al mar son el postre perfecto.
Sin embargo, este municipio congrega los mayores parajes naturales para los amantes de los deportes acuáticos. La playa de Sotavento es un ejemplo de ello, casi imposible de ver sin surfistas que aprovechan el viento y la subida del mar para poder poner en prácticas sus dotes con la tabla. Aunque en este municipio también pueden disfrutar de su hobby aquellos que aman otros deportes, como por ejemplo el golf. En Jandía se encuentra uno de los mejores campos con los que cuenta la isla, aunque no el único.

La conservación de la fauna
En Morro Jable se encuentra también el Centro de Conservación y Recuperación de Tortugas Marinas. Un espacio en el que se trabaja en la reintroducción de estos animales, en peligro de extinción, y que es considerado el centro de emergencias para recuperar todas las especies accidentadas. Además, organizan visitas guiadas para concienciar y educar a la sociedad sobre la protección de la naturaleza y su conservación, ya que es el ser humano el principal causante de que estos animales estén a punto de desaparecer.

Volcanes y dunas
Si por algo se caracteriza la isla de Fuerteventura es por descubrirte todo su origen. El norte es vivir las dunas, famosas por su extensión y fáciles de ver ya que, en la propia carretera que conduce a Cotillo y La Oliva, los principales pueblos de la zona norte, comienzan a apreciarse en la misma cuneta.
En el pequeño pueblo costero de El Cotillo uno se queda embobado observando como el sol se oculta en el horizonte. Uno de los mejores atardeceres se puede contemplar desde el acantilado en el que se encuentra el Castillo del Tostón. Todo ello bañado por kilométricas playas de arena dorada. Conocer la famosa casa de los coroneles, refugio de los comandantes tras la conquista por parte de Juan de Bethencourt, primer normando que tomó la isla en la Edad Media gracias a Enrique III. Continuar recorriendo sus carreteras, hasta llegar a Corralejo, y poder apreciar la evolución de la histórica Fuerteventura a través de sus parajes naturales, pueblos y locales es parte del encanto isleño. Hay que comer o cenar en Cotillo. La villa cuenta con unas vistas impresionantes desde el casco viejo, donde se concentran gran variedad de restaurantes.


Para acceder a Corralejo, pueblo del municipio de La Oliva, la mejor opción es por un camino de rocas volcánicas, aunque también puede hacerse por carretera convencional. La recomendación es por el camino, ya que se aprecian mejor los restos volcánicos y se descubren las zonas casi desconocidas de Fuerteventura. Atravesar los restos de volcanes es toda una experiencia enriquecedora para culminar con el pueblo más moderno que se puede ver en toda Fuerteventura.
Por último, antes de alcanzar Corralejo, hay que atravesar el Parque Natural de las Dunas hasta los restos volcánicos más importantes, como por ejemplo la montaña de Tindaya, formada tras la erosión de los principales volcanes de la isla. Corralejo es el lugar perfecto para atisbar la isla de Lanzarote y el islote de Lobos a lo lejos.

El centro, historia pura
Una de las zonas más bonitas e históricas en el centro de la isla es Betancuria, un pueblo que rezuma historia y encandila a todo aquel que lo visita. Sus calles estrechas y llenas de flores contrastan con las vistas del fondo grisáceo ennegrecido de las rocas. Ubicada entre montañas y lejos de las playas era, históricamente, el refugio tras los intentos sucesivos de conquista a lo largo de la historia por parte de la corona de Castilla, de los franceses…

La primera capital de Fuerteventura cuenta con una actividad muy llamativa, conocida por lugareños y guías turísticos, la granja de Isabel y Pepe. Un matrimonio autóctono que dedica su tiempo a recibir a los visitantes que se acercan para conocer cómo es la elaboración del queso majorero casero. Con un sinfín de animales de granja, los más llamativos son sus dos camellos, visibles desde la entrada de su alquería.

Accesos y rutas

Una de las mejores opciones para viajar a Fuerteventura es con vuelo directo desde Madrid. Iberia Express, la filial low cost de Iberia, brinda la posibilidad de ir y volver en el día gracias a dos vuelos diarios. En temporada alta alcanzan las18 frecuencias semanales. Para visitar toda la isla y organizar rutas distintas, variadas y con guía especifico, la mejor opción de operaciones en tierra es el operador B the Travel Brand.

About Ana Sánchez-Bote

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