Revista Puerta de Embarque

Holbox, el gran secreto mexicano

By on noviembre 21, 2018

Os voy a descubrir un tesoro desconocido para la gran mayoría de los europeos: el paraíso de Holbox. Es una isla situada en el norte de la península de Yucatán, a unos 150 kilómetros de Cancún, entre el Caribe y el golfo de México. ¿Su encanto? Es prácticamente una isla virgen, solo se llega en barco desde el puerto de Chiquilá, el cual se alcanza tras casi dos horas conduciendo por una autopista rodeada de selva.


Cuando la pises podrás caminar descalzo: no hay asfalto (ni construcciones ni resorts). Este enclave forma parte de la Reserva Natural Yum Balam y está separada del continente por la laguna de Yalahau, donde habitan flamencos, garzas, milanos, cormoranes y pelícanos. Las aguas que rodean la isla se encuentran repletas de flora y fauna marina, incluidos cocodrilos en las lagunas, delfines y tortugas. Pero la estrella es el tiburón ballena, el pez más grande del mundo. Cada verano (hasta los últimos días de julio) acuden a la isla de Holbox unos 1.500 ejemplares. Un espectáculo inolvidable para todo aquel que lo presencia.

Los encantos de la isla son infinitos: unas aguas cristalinas y de intenso color turquesa, la arena que parece harina por su blancura y finura, palmerales salpicando la costa, docenas de coloridas hamacas en cada rincón, lugareños que cargan a mano su pesca del día, artesanía local y un solo pueblo de casitas de colores donde el único medio de transporte son los carritos de golf -los puedes alquilar para conducirlos tú mismo o tomar los amarillos, son taxis-. Las fachadas de los cafés, restaurantes, tiendas y posadas son multicolores: rosas, amarillos, azules, verdes y también te toparás con multitud de murales tropicales pintados en sus paredes.


La gastronomía de la isla obviamente está enfocada a los fresquísimos frutos del mar pescados cada día, aunque hay una reina indiscutible: la langosta. La utilizan en todos los platos, incluidos los de pasta, los rissotos y en una especialidad que casi con seguridad no vas a encontrar en ningún otro lugar del planeta: la pizza de langosta. La receta genuina es la de sus creadores, los propietarios del restaurante Edelyn, que la inventaron en el año 1985, aunque hoy en día se puede probar en varios establecimientos de la isla. También merece la pena probar el ceviche de conchas del restaurante La Casa de las Tortugas. Mandarina, El Mangle y Viva Zapata son otros tres restaurantes a tener en cuenta.


Los alojamientos son pequeñas cabañas o suites de lujo ubicadas sobre la arena del mar, villas con palapas o pequeñas posadas. Posiblemente el más célebre sea Casa Sandra porque fue el compositor Pablo Milanés quien inauguró este hotel boutique a principios de siglo con su ex mujer, Sandra, una señora todoterreno, empresaria, pintora y escritora. Merece la pena elegirlo puesto que la ubicación es muy buena, no le falta detalle y la decoración es exquisita. Los fines de semana celebran noches cubanas con asados, mojitos y jazz. ¡Un lujo!

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