Revista Puerta de Embarque

Irlanda, hay que vivirla

By on marzo 14, 2016

La isla esmeralda, cuna de ingenios de la talla de Joyce y Beckett, seduce con su naturaleza salvaje, con sus paisajes de gigantes y sus mitos, y con la autenticidad de unos pubs centenarios donde nunca falta la música. Una escapada a Irlanda es siempre una bocanada de aire fresco.

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El recorrido suele comenzar en Dublín. Es una ciudad cosmopolita, abierta a las nuevas ideas, y al mismo tiempo dotada de cierta atemporalidad y clasicismo. Andar por sus calles es sumergirse en una bulliciosa mezcla en la que se superponen sin estridencias el pasado y presente. Dublín, fundada por los vikingos y capital de Irlanda desde la Edad Media, prosperó de tal modo que llegó a ser en un momento dado la segunda ciudad más importante del Imperio Británico.

El esplendor pasado queda patente en joyas arquitectónicas como el Trinity College, la universidad más antigua del país, fundada en tiempos de Isabel I. Su famosa biblioteca alberga un número de volúmenes que tiende al infinito… los fondos siguen incrementándose. No obstante, el Libro de Kells, una copia en latín de los Evangelios realizada en el siglo IX, sigue siendo su gran tesoro y los turistas hacen cola para admirar sus ornamentadas páginas. Por algo Dublín es la Ciudad de la Literatura de la Unesco.

Dublín tiene muchos ‘imprescindibles’… desde los acogedores pubs forrados en madera que se animan al caer la tarde a las elegantes calles georgianas y las iglesias medievales, custodias de sus reliquias; también el paseo por la ribera del río Liffey y por el Parque Phoenix, que es uno de los mayores de toda Europa situado en un entorno urbano… y, claro está, la Guinness Storehouse, fábrica y reclamo turístico a partes iguales, donde te cuentan todas las curiosidades de la elaboración de la cerveza Guinness, ese nutritivo y delicioso brebaje que prácticamente es bebida nacional… con permiso del excelente whisky que esta isla exporta al mundo entero.

Los alrededores de capital anuncian al visitante que hay mucho que explorar en Irlanda. Algo así como 5.000 años de historia y una naturaleza desbordante, que es lo que ofrece el Ancestral Este de Irlanda. Otra alternativa interesante es planear una escapada a Galway, ciudad de ambiente bohemio e inquietudes artísticas, que se sitúa en la costa oeste. Además de disfrutar de sus tiendas, sus pubs y sus bulliciosas calles, hay que reservar un tiempo para una excursión por el Connemara National Park, que se extiende por casi 3.000 hectáreas de montaña, turbera y bosques.

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El Norte y sus gigantes

El viaje bien puede arrancar también –o terminar por conducirnos- hasta otra mítica ciudad, Belfast, la capital de Irlanda del Norte. Estamos en la ciudad natal del Titanic, donde es posible volar en una grúa portuaria y subir a bordo del último navío sobreviviente de la naviera White Star Line. En las mismas gradas donde se construyó el Titanic ahora se levanta el centro interactivo Titanic Belfast, un amplísimo espacio que acerca a los visitantes todas las perspectivas de una tragedia marítima que nunca ha caído en el olvido.

Dunluce Castle, Antrim

Dunluce Castle, Antrim

Tras la visita a los muelles, los aficionados a las antiguedades, al arte y a la literatura disfrutarán perdiéndose por el Mercado de San Jorge –premiado como Mejor Gran Mercado Cubierto del Reino Unido en 2014-, un lugar ideal para hacerse con algún pequeño tesoro. Pero hay que recordar que sólo funciona de viernes a domingo.

Para reponer fuerzas, nada mejor que un humeante sándwich de beicon, sobre todo si hemos optado por proseguir la jornada con un tour en bicicleta por la ciudad. Al caer la noche, una magnífica idea será recalar en algún pub, acomodarnos e ir planificando la jornada siguiente mientras damos cuenta de una pinta.

De Belfast parte la ruta costera de la Calzada. Nos aguarda un caleidoscopio de paisajes, impresionantes acantilados, arroyos de montaña y frescas cataratas. Este itinerario, perfecto para realizar en verano, conduce al sendero de acantilado de los Gobbins, a través de los Glens de Antrim y hasta la famosa Calzada del Gigante. El espectaculo es increíble, 40.000 columnas de basalto que emergen del océano. La leyenda afirma que fue construida por gigantes. La ciencia, más expeditiva, atribuye la calzada a una erupción volcánica ocurrida hace 60 millones de años. Un centro de interpretación in situ desarrolla ambas hipótesis, la mítica y la racional.

irlanda_4Hay cuatro caminos para senderistas en la Calzada del Gigante, que aseguran vistas impresionantes de este bello accidente geográfico que la Unesco declaró en su día Patrimonio de la Humanidad. Son tan fantásticos los paisajes que varios enclaves de la ruta se escogieron como localizaciones de la exitosa serie de la HBO ‘Juego de Tronos’.

Además, en 2016 tenemos otra razón de peso para viajar a Irlanda del Norte, que se celebra el Año de la Gastronomía. La calidad de los productos autóctonos constituye la base de una consistente cultura gastronómica popular, deliciosa. Cada mes del año, una categoría de alimento será protagonista, con lo que la aventura gastronómica está asegurada. Aderezada además con pequeños caprichos, como una cena que reproduce el último menú servido a bordo del Titanic o degustar una ginebra Shortcross Gin, que elabora el matrimonio compuesto por Fiona y David Boyd-Armstrong, usando en su destilación sólo las hierbas cultivadas en su jardín. ¡Irlanda es única!

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