Revista Puerta de Embarque

Japón en 6 vivencias imprescindibles

By on noviembre 7, 2017

Desde siempre Japón ha despertado la curiosidad y la admiración de los occidentales. Sus templos, paisajes y colores nos atrapan y la extremada amabilidad de sus habitantes nos “condena” irremisiblemente a querer volver.

Las geishas, el sushi, los kimonos de seda, los templos, el ritual del té… Son imágenes que se agolpan en la mente al evocar esta tierra exótica de la que nos separan más de 10.000 kilómetros y conceptos radicalmente distintos de la vida, como son el gusto por la simplicidad o la búsqueda de la armonía con la naturaleza, auspiciada por su religión autóctona, el sintoísmo. Sencillamente, Japón es para los occidentales otro mundo. Lo es incluso cuando nos perdemos en la ultramoderna Tokio, con sus rascacielos y luces de neón.

Los vuelos directos con España y, en general, la mejora de las conexiones aéreas desde las principales ciudades europeas han puesto de moda el destino en los últimos años. El país del sol naciente tiene mucho que ofrecer a los viajeros ávidos de sensaciones distintas. Hemos seleccionado estas 6 experiencias que no deberías perderte, tanto si es tu primera visita como si eres un auténtico friki de todo lo “japo”.

Disfruta de un onsen. Para los profanos en la materia, el onsen es un baño tradicional japonés. Los “auténticos” utilizan agua sulfurosa, que deja la piel extremadamente suave, aunque tenga el inconveniente de desprender un olor poco agradable. El agua siempre se encuentra a una temperatura elevada. Hombres y mujeres acceden por separado al onsen, salvo que se opte por alquilar uno privado, lo que cuatriplica su precio. Conviene recordar que está prohibida la entrada a personas con tatuajes y que en el onsen nos sumergimos ya limpios, tras tomar una ducha sentados, si seguimos la costumbre japonesa. Recomendamos el onsen Yuryo, en Hakone.

Prepara tu propio okonomiyaki. La gastronomía japonesa va mucho más allá del sushi, el ramen o la sopa de miso. Otra especialidad local que debes probar son los okonomiyaki, consistentes en una especie de mistura de vegetales, harina, carne y huevo que se prepara sobre una plancha de hierro caliente llamada teppan. Algunos restaurantes te permiten preparártelos a tu gusto, escogiendo los ingredientes. Originalmente, los okinomiyaki eran una comida propia de las clases más humildes, porque permiten aprovechar todo lo que se tenga a mano. Son como la “pizza” japonesa y se acompañan con té verde, cerveza o sake. Este último viene a ser el “vino” de Japón, pues tiene una graduación similar, aunque se elabora a partir del arroz, pudiendo ser dulce, seco o semi, y tomarse frío o caliente.

Escoge tu templo preferido. No será tarea fácil porque son muchos y muy bellos los templos y santuarios para visitar en todo el país. Entre ellos, Fushimi Inari, con sus icónicas puertas naranjas que trepan por la montaña de Inari, y el santuario de Toshoghu, en Nikko, dedicado al primer shogun de la familia Tokugawa. Hay templos que llaman la atención por su delicada estética, otros por su perfecto encaje en el paisaje o por su grandiosidad. Alguno de todos ellos será tu preferido.


Lo que suelen tener en común es su estructura, la puerta tori, el paseo que conduce hasta el templo en sí, el espacio de purificación con su pileta, y el lugar de ofrendas donde se quema incienso. Y si queremos contemplar el buda de madera más grande del mundo, de casi 15 metros de altura, debemos visitar el templo Todai-ji, en Nara, en tiempos capital del país. No hay que olvidar que el budismo es la religión más seguida en Japón.

Piérdete en el bambusal de Arashiyama. Cerca de la ciudad de Kyoto -a unos 10 minutos en tren- descubriremos uno de los paisajes más espectaculares de Japón: el bosque de bambú de Arashiyama, al que se puede acceder por los jardines del templo Tenryu-ji. Un serpenteante camino lo atraviesa, invitándonos a adentrarnos en su interior y dejarnos llevar por el crujido que provoca el roce del viento en las cañas del bambú. El bambusal está incluido entre los 100 paisaje sonoros de Japón.

El cruce de Shibuya. Se dice que hasta 10.000 personas pueden llegar a cruzar simultáneamente esta famosa encrucijada en el corazón de Tokio. Rodeado de rascacielos y enormes pantallas luminosas, es todo un espectáculo, en especial por la noche. No muy lejos se encuentra el barrio de Shinjuku, por cuya estación de trenes transitan a diario más de tres millones de personas. Una de las peculiaridades de este barrio son las callejuelas estrechas del Golden Gai, con sus tiendecitas y minúsculos bares, la mayoría de los cuales cobra entrada (cover charge). Posiblemente uno de los rincones más auténticos de la ciudad.

 

Entra en el “universo” Akihabara. En este barrio no son templos lo que sorprende al viajero. Lo llamativo de Akihabara es que en este lugar encontrarás cualquier aparato tecnológico, gadget o artículo relacionado con el manga que puedas imaginar. La Casa Mandarake, especializada en este género, tiene una espectacular tienda de ocho pisos donde comprar de todo. Los “maid café” son otra de las atracciones populares del barrio que impactan a los extranjeros. Son cafeterías donde las camareras visten como maids, es decir, doncellas de servicio, aunque sus vestidos son mucho más escuetos y provocativos que los que se usaban antiguamente. Si buscas algo curioso, pero no tanto, opta por los cafés de gatos; son acogedores y te ofrecen la reconfortante experiencia de acariciar a los mininos que circulan libremente mientras despachas un buen pedazo de tarta.

+Info: turismo-japon.es

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