Revista Puerta de Embarque

Nueva Caledonia

By on abril 23, 2019

Un tesoro francés en el corazón de Oceanía

Os imagináis un pedacito de Francia en pleno Pacífico Sur, al suroeste de las paradisíacas Fiyi, a unos 1.500 kilómetros al este de Australia y 2.000 al norte de Nueva Zelanda? Eso es exactamente Nueva Caledonia. Una isla exótica y tropical -poco explotada por el turismo-, pero con todas las comodidades e infraestructuras de un país europeo. Sus acantilados, bahías, las diversas tonalidades turquesa de sus playas, sus arrecifes o la variada fauna -especialmente los peces- y flora autóctona, la convierten en un destino idílico.


Seguramente tu primer contacto con la isla sea la capital, Numea. No dejes de visitar la plaza de los Cocoteros, un oasis al aire libre rodeado de tiendas y la catedral de San José: ubicada en una colina destaca por su arquitectura original y su gran lámpara de araña que es una réplica de la que se encuentra en la iglesia de la Madeleine en París.


Cerca de la capital se encuentran las playas más animadas:

  • Anse Vata. Ideal para caminar, es una extensa playa en la que se encuentran los taxi boats, las embarcaciones que te llevarán a explorar orillas cercanas.
  • Lemon Bay. Más pequeña, pero con algunos restaurantes y terrazas muy animadas.
    También resulta imprescindible desplazarse hasta algunas islas cercanas que tienen fácil acceso.
  • Faro Amédée. Se encuentra a unos cincuenta minutos en barco desde Noumea. Allí se erige el que posiblemente sea el faro más bonito del Pacífico: de hierro y 56 metros de altura, fue construido en París en el año 1862 y luego transportado hasta allí. Una advertencia: allí habitan las serpientes Tricot Rayé (serpientes de mar rayadas). Son marinas, pero pasan tiempo en tierra. Solamente muerden en defensa propia si son agarradas.
    -Île aux Canard. Una pequeña isla que se encuentra en la bahía de Anse Vata a solo cinco minutos desde la costa en taxi boat. Es virgen, rodeadas de peces y corales, la rodeas caminando en unos veinte minutos. Después de explorarla puedes tomarte un cóctel en el único bar de la isla.
  • Îlot Maître. También ubicada en Anse Vata, aunque algo más alejada de la costa y más grande. Cuenta con unas aguas ideales para nadar con tortugas. Allí se ubica el hotel L’Escapade Îlot Maître, un alojamiento con cabañas flotantes sobre una laguna de color turquesa.
    Si vas buscando la naturaleza más salvaje tienes que desplazarte hasta los manglares, un ecosistema rico y exótico. En el manglar norte se sitúa el famoso corazón de Voh; ese verde y perfecto corazón que se observa mientras sobrevuelas la zona. Las cataratas Madeleine y el Parque del Río Azul son otras de las visitas imprescindibles para los amantes de la riqueza silvestre.

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