Revista Puerta de Embarque

Rueda, la cuna del verdejo

By on septiembre 30, 2019

Finaliza septiembre y la vendimia va tocando a su fin en Rueda. En esta D.O. se mantiene la práctica de la vendimia nocturna. Así la uva llega a la bodega en óptimas condiciones. Como debe ser para elaborar con ella excelentes “Ruedas”.

Un total de 74 municipios integran la D.O. Rueda, la mayoría de ellos en la provincia de Valladolid, aunque también los hay en Segovia y Ávila. El ‘triángulo de oro’ comprendido entre Rueda, La Seca y Serrada delimita la zona donde se asientan las bodegas más prestigiosas, incluyendo grandes marcas de otras denominaciones de origen que se implantaron aquí con el objetivo de elaborar blancos de calidad. Es el caso de Marqués de Riscal, Protos o Familia Martínez Bujanda con Bodegas Montepedroso.


La verdejo, variedad introducida por los árabes en el s.X, es la reina indiscutible de la D.O. Bajo el amparo del Consejo Regulador también se cultivan otras, como la Sauvignon Blanc, con excelente resultado, pero la Verdejo es incuestionablemente el alma de Rueda. Esta uva se planta a día de hoy incluso en Australia, pero la verdejo de la D.O. Rueda sigue siendo única. La conjunción de su genética con el terreno –el característico suelo cascajoso- y con el clima continental caracterizado por el fuerte contraste de temperaturas nocturnas y diurnas- la convierten en un tesoro de verdes racimos compactos.


Se vendimia de noche para evitar la oxidación y recoger el fruto en su mejor momento de maduración y a baja temperatura. La vendimia nocturna es un auténtico espectáculo para los profanos y un momento de actividad frenética en las bodegas. Durante estas semanas no se duerme de noche y apenas se descansa de día. Hay 18.000 hectáreas de viñedo por vendimiar -15.000 de verdejo- y el tiempo apremia. El cultivo en espaldera permite la mecanización de la vendimia y el trabajo es ágil, pero nada puede fallar y en su momento debido el mosto debe iniciar la fermentación en los depósitos de acero para transformarse en ese preciado líquido, dorado y aromático, en vino de Rueda.

Mucho más que blancos jóvenes
Tradicionalmente los blancos de Rueda se han demandado como los perfectos vinos de aperitivo que son. Frescos, aromáticos, jóvenes y para su consumo preferente en el año. Sin embargo, los bodegueros de esta D.O., en su afán por innovar, están demostrando que trabajando la verdejo de forma adecuada, sobre sus lías o con cuidadas fermentaciones en barrica, esta variedad permite obtener extraordinarios vinos blancos, más untuosos, complejos y con potencial de envejecimiento. Vinos de gran calidad en condiciones de reclamar un lugar entre los grandes blancos europeos.

70 bodegas, 70 historias
La producción vinícola es parte fundamental de la economía de la zona. También explica su idiosincrasia, permite al viajero comprender el paisaje y descubrir al carácter de quienes se dedican en cuerpo y alma al exigente mundo del vino. Puede decirse que hay una historia que contar detrás de cada una de las 70 bodegas adscritas a la D.O.
Historias como la de Javier Sanz, cuarta generación de una familia de viticultores, que enseña con orgullo el lagar familiar y el viñedo de su abuelo, documentado en 1863, mientras se vuelca en recuperar variedades de la verdejo prácticamente extintas, como la malcorta, que da nombre a su vino más especial; historias también como la de Albert Ustrell, que cambió su ajetreada vida de ejecutivo en Barcelona para lanzarse a la aventura de reposicionar una pequeña bodega, Félix Sanz, y su marca emblemática, Viña Cimbrón.


También encontramos proyectos dignos de encomio como Bodegas Diez Siglos, nacida en 2010 de la unión de 65 socios viticultores que comercializan sus vinos bajo una marca única; su nombre recuerda que son diez siglos de historia los que tiene la Verdejo en esta región castellanoleonesa.
Y entre las bodegas más modernas, que apuestan por la tecnología y la arquitectura minimalista emergiendo del viñedo, tenemos Valdecuevas, propiedad de la familia Martín. Su obsesión es extraer la expresión más completa del Verdejo y elaborar vinos como su Valdecuevas Fermentado en Barrica, capaz de acompañar un plato tan complicado de emparejar como un escabeche.

HUEVOS DE HORMIGÓN
Lo último en el mundo del vino es el hormigón, para ser más exactos los huevos de hormigón. Estos depósitos de forma ovoide permiten el continuo movimiento en su interior del vino que está fermentando y le otorgan cierta mineralidad. Bodegas reconocidas como José Pariente están utilizando estos armatostes de petreo aspecto para elaborar sus vinos más esmerados. Esta bodega familiar de exquisita y elegante arquitectura -como mandan los canones actuales- recurre a ellos para su Cuvée Especial, que combina un año sobre lías y otro ganando redondez en botella.

EN BUSCA DEL DORADO
Este vino licoroso, elaborado 100% con uva verdejo y que era el preferido en la corte de los Reyes Católicos, envejece hasta alcanzar los 17,5º. Su elaboración pasa por tres fases: 10-12 meses en damajuanas a la intemperie; presolera de 12 meses en barricas; y solera, también en barricas de 600 litros de las que cada año se extrae el 10% para embotellar y comercializar mientras que el 90% restante permanece como vino madre y se mezcla con otro 10% procedente de la presolera. Bodegas De Alberto presume de tener el vino madre más antiguo -70 años- y por eso, el Dorado es su joya más preciosa.

+Info: dorueda.com

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