Revista Puerta de Embarque

Un mundo de viñedos por explorar

By on octubre 3, 2018

Con más de 950.000 hectáreas de viñedo y 33,5 millones de hectolitros, España es el tercer productor mundial de vino por detrás de Italia y Francia. Estos tres países son las potencias del vino. Más allá de ser un producto de lucrativo comercio, en estos países el vino forma parte de la cultura aunque donde más vino se bebe es en EE.UU., que se alza como el primer consumidor mundial. ¿Lo desbancará China en un futuro próximo? Al margen de elucubraciones, lo que está claro es que el enoturismo es también tendencia fuera de nuestras fronteras.

FRANCIA
Aunque resulte increíble, no hace demasiado tiempo que Francia se subió al tren del enoturismo. En este país donde se siente devoción por el vino y el viñedo es seña de identidad de su paisaje, los grandes châteaux no tenían interés en atender visitas turísticas. Por supuesto, esto ha dejado de ser así y se estima que actualmente el enoturismo mueve más de 10 millones de turistas en Francia. Borgoña, Alsacia, Champagna, Cognac… la geografía francesa está marcada por el vino y muchos pueblos viven ahora de su turismo. Para las bodegas, los enoturistas representan además un interesante canal de ingresos.


La Cité du Vin de Burdeos es el nuevo reclamo. Un espacio cultural para conocer el vino a través de las diferentes épocas y culturas. Ocupa más de 13.000 metros cuadrados distribuidos en 10 niveles en los que hay mucho para ver y hacer, gracias a su programación de talleres. El salón de lectura, con una amplia selección de obras multi-soporte, es de acceso gratuito, dejando entrever la vocación de ensalzar el vino como patrimonio universal.

ITALIA
No en vano, los antiguos griegos llamaban a Italia “Enotria” y es que, desde entonces, la península era famosa por sus extraordinarios vinos. Afortunadamente, esa tradición ha continuado hasta nuestros días hasta convertir al vino italiano en un caldo famoso en todo el mundo, tanto por su calidad como variedad.
El vino en Italia está invariablemente ligado a la Toscana. Esta región recoge 35 variedades de vino con denominación de origen garantizadas y otras 5 catalogadas como vinos del país. De entre ellos destaca en cuanto a producción y a variedad el Chianti, fabricado a base del cepage Sangiovese o Sangioveto.
Otro de los vinos insignia italianos es el Lambrusco. Las provincias de Emilia Reggia y Módena concentran 7 denominaciones de origen de este vino. Bajo este nombre podemos encontrar unos vinos jóvenes, con un bouquet entre afrutado y floral, con una agradable acidez y una moderada graduación alcohólica. El Lambrusco vivaz, “frizzante”, concentra en su alma, el carácter y la esencia de su territorio de origen, las tierras italianas de la Emilia.


Y cada vez con más fuerza en el mercado internacional se encuentra el Prosecco. A través de un recorrido por la región del Véneto se desarrolla la Ruta del Prosecco (Strada del Prosecco), en la que el protagonista absoluto es el Prosecco Conegliano Valdobbiadene DOCG, uno de los nombres que junto al Colli di Conegliano DOCG y al IGT Verdiso han dado a conocer el made in Italy enológico al mundo.

PORTUGAL
Nuestro país vecino es también un destino enoturístico para disfrutar conociendo más sobre el vino. Portugal cuenta con una gran tradición vinícola que se remonta siglos atrás, a los tiempos del Imperio Romano. Las regiones donde el enoturismo está más desarrollado son Douro y Alentejo. La región del Alto Douro Vinhateiro se creó en 1756 y en ella se produce el famoso vino de Oporto. La ciudad de Oporto es perfecta para una escapada enoturista dedicando un par de días a recorrer sus bodegas históricas.

De Portugal es también es muy conocido el Vinho Verde. Este vino se elabora en la DO Vinho Verde al norte del país y, en contra de lo que muchos piensan, puede ser tanto tinto y rosado como blanco. Braga, Guimaraes o Viana do Castelo son algunas de las ciudades históricas y señoriales que hay que visitar para descubrir el origen de este delicado vino. Más al sur, tanto en la región Centro como en Alentejo, en torno a la ciudad Patrimonio Mundial de Évora, abundan las propuestas de enoturismo que encandilan a los turistas. Incluso en la isla de Madeira se produce buen vino desde hace siglos, utilizando un sistema de viticultura de terrazas sostenidas por paredes de piedra.

ARGENTINA
La vitivinicultura argentina inició en la década de los 90 un camino de conquista que no ha parado hasta el momento. El éxito de sus vinos, a día de hoy, ya no conoce fronteras y compite con los grandes productores internacionales.
Para descubrir sus caldos, tomamos como eje los Caminos del Vino, una sociedad que aglutina más de 160 bodegas por todo el país, distribuidas de norte a sur y de este a oeste en 8 provincias: Mendoza, Catamarca, Córdoba, La Rioja, Neuquén, Río Negro, Salta y San Juan.


De todas ellas, Mendoza es el corazón de la vitivinicultura en Argentina con más del 70% de la producción de todo el país. Si bien las cepas son muchas, dentro de los tintos destacan los Malbec (20.000 hectáreas plantadas en Mendoza), Bonarda, Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah. Dentro de los blancos despuntan los Chardonnay, Riesling, Sauvignon Blanc y, muy especialmente, el Torrontés.

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