Revista Puerta de Embarque

Veranea en aguas extremeñas

By on junio 27, 2018

La costa dulce extremeña, la mayor de Europa occidental (1.500 km), abre un verano más sus puertas ofreciendo 52 zonas de baño naturales, situadas en lugares de gran belleza.

Piscinas naturales, pozas, gargantas y playas fluviales se reparten por las dos provincias que constituyen el territorio extremeño. En total, más de 1.500 kilómetros de costa interior que conforman una oferta única en Europa occidental y que permite combinar escapadas naturales, visitas a pueblos medievales, un patrimonio cultural excepcional y una gastronomía con acento propio.

Para 2018, las zonas de baño aprobadas por la Junta de Extremadura ascienden a 52, integrando en el listado piscinas naturales, gargantas, charcas, presas y ríos. De ellos, cuarenta se encuentran en la provincia de Cáceres, mientras que doce salpican tierras pacenses. Todas ellas han superado los criterios de calificación de los técnicos de Salud Pública por lo que se garantiza la calidad de las aguas y de su entorno. Lugares que se alojan en paisajes de ensueño, conformando una oferta inigualable para el verano.

Entre ríos y valles
Una de las zonas más bellas y naturales de Extremadura, Las Hurdes, cuenta con cinco zonas aprobadas para el baño, aunque son numerosas las piscinas naturales que salpican el entorno. Se trata del río Ladrillar, en Las Mestas; el puente del río de los Ángeles, en Casar de Palomero; el cauce del río Los Ángeles a su paso por Pinofranqueado, Rivera Oveja y Azabal. No faltan las zonas en las cuales es posible realizar deportes acuáticos como el piragüismo o la bajada de aguas bravas, así como los saltos de agua y las pozas donde también es posible refrescarse.

Al norte de la provincia cacereña se abre uno de los paisajes con mayor diversidad de flora y fauna. La Sierra de Gata, recorrida por los ríos Eljas y Árrago, conserva un importante patrimonio arquitectónico, gracias, en gran parte, a su secular aislamiento. Recorrer sus caminos significa internarse en uno de los lugares más vírgenes de la península, donde aún es posible descubrir las antiguas formas de vida rural.

Sus ríos, de abundante caudal, ofrecen diferentes lugares donde refrescarse, estando reconocidas como zonas aptas para el baño El Petril de la Rivera Sabugal en Valverde del Fresno; la Rivera de Gata en Villasbuenas de Gata; la Carreciá y el Jevero de la Rivera de Acebo, en Acebo; el río Árrago a su paso por Descargamaría, Robledilllo de Gata, Santibáñez el Alto y en Los Cachones y Los Pilares en Cadalso; Los Molinos del río Eljas, en Eljas; el Charco del Puente del arroyo San Blas, en Gata; la rivera del Acebo en Hoyos; la Alameda de la Rivera de Gata en Moraleja; la rivera del Acebo en Perales del Puerto y la piscina natural Arroyo San Juan en Torre de Don Miguel.

Situado entre dos cadenas montañosas dentro el macizo de Gredos, el valle del Jerte se caracteriza por los miles de cerezos que visten las laderas y que, en primavera, transforman el paisaje con sus ramas revestidas de flores. Mas, una vez superada dicha estación, el verano se deja sentir y el viajero se siente atraído por las pozas y gargantas naturales que ofrece el río Jerte. En su cauce, se abre la Garganta de los Infiernos y, por ende, uno de los lugares más espectaculares para el baño.

Las zonas aprobadas para el baño son el Vaho del río Jerte a la altura de Cabezuela del Valle y la Pesquerona, la más alta del río Jerte. A ellas, se suman los parajes de El Pilar, El Cristo y Benidorm, en Navaconcejo, amplias zonas de baño con todos los servicios y diferentes profundidades; El Nogalón y las Tenerías del río Jerte en el municipio de igual nombre.


Aunque otras zonas no dejan de ofrecer aguas heladas y paisajes espectaculares donde refrescarse, como sucede en la zona de Los Pilones, solo accesible a través de tres kilómetros de ascensión por un sendero que parte de la entrada principal de la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos. Al final, el esfuerzo se ve recompensado al poder disfrutar de un conjunto de trece piscinas formadas por la erosión del agua sobre la roca granítica.


Famosa por su pimentón y por la floración de sus almendros, el agua fluye limpia y transparente desde las montañas de la Sierra de Gredos hasta La Vera, comarca que fue elegida por el emperador Carlos I de España para pasar sus últimos días. Testigo de ello es el Monasterio de Yuste, declarado Patrimonio Europeo, y escondido entre los requiebros de las apretadas montañas que conforman el paisaje.

Entre las zonas de baño destaca la garganta de Alardos en Madrigal de la Vera, lugar al que va a morir el río Tiétar y donde se suceden varios charcos naturales: Los Maquis, La Caldera, El Rubioso, La Paloma, El Negro, El Cardenillo y La Piscina o Puente Viejo. No tiene nada que envidiarle la Garganta Jaranda, en Jarandilla de la Vera, situada a una altura aproximada de dos mil metros y a la que suceden la garganta del Hocino y la de Campanario, desde donde parte una hoz muy profunda con grandes peñascos.


En Losar de la Vera se abren las gargantas de Cuartos y Vadillo, cuyas aguas vierten en otras (Lagarejo, Hortigal, La Hoz, Meñas) y que proporcionan diferentes zonas para el baño, como la piscina natural Vadillo, el Puente de Cuartos o la poza La Herrera. Completan la oferta, la garganta del río Moro, en Viandar de la Vera, y la de Minchones, en Villanueva de la Vera. Y ya en Plasencia, el cauce del río Jerte atraviesa la ciudad en busca del Alagón y ofrece la posibilidad de disfrutar de sus aguas en las piscinas naturales del Parque de la Isla.


Cerca, el Valle del Ambroz ofrece al viajero la garganta ancha de Casas del Monte, cuyo acceso debe realizarse rodeando el pueblo o, aún mejor, disfrutando de las estrechas callejuelas de la población. Merece la pena perderse entre las laderas revestidas de castaños del Ambroz antes de dejarse ir hacia el sur, donde el Campo Arañuelo ofrece el paraje de Descuernacabras en Valdecañas de Tajo y, aún más hacia el sur, se encuentran las zonas de La Calera, en Cabañas del Castillo, la presa de Castañar de Ibor y la charca de La Nutria del río Ruecas, en Cañamero. Lugares donde darse un respiro antes de emprender la aventura por el relieve apalachense del Geoparque Mundial Villuercas-Ibores-Jara.

Aguas pacenses
En tierras de la provincia de Badajoz, la comarca de La Siberia recorta el horizonte con agrestes serranías y valles encajonados. Allí, la playa de Peloche de Herrera del Duque, en el embalse de García Sola, a la altura de Talarrubias, se abre sobre las aguas del Guadiana y ofrece sendas zonas de baño, una con playa de arena y otra de hormigón, además de embarcadero y numerosas actividades como pesca o navegación.


No obstante, es la comarca de Vegas Altas del Guadiana la que mayor número de zonas de baño aptas atesora, contando la playa de Entrerríos, cerca de Villanueva de la Serena; la playa de Medellín situada en la orilla izquierda del Guadiana y enmarcada por el Puente de los Austrias; y el río Búrdalo en Santa Amalia. Aunque el lugar más importante para el baño y cualquier tipo de actividad acuática se encuentre en el embalse de Orellana, tanto en la zona que corresponde al municipio de Orellana la Vieja como en la de Campanario. La zona se conoce como Playa Costa Dulce de Orellana y de la calidad de sus instalaciones y aguas da fe la Bandera Azul que ondea en el primero de los municipios.

En las Vegas Bajas del Guadiana, el protagonismo le corresponde al embalse de Proserpina de Mérida, una construcción romana de entre los siglos I y II donde, además del baño, se puede practicar el piragüismo y la pesca o visitar el Museo del Agua. Mientras, en La Serena se encuentra la playa de la isla del Zújar, en Castuera. Su nombre lleva a engaño, pues, en realidad, aunque está cerca de la presa del embalse de La Serena, pertenece al pantano del Zújar, y, además, no es una isla, sino una península donde se abre una playa de arena con una pendiente suave y múltiples servicios.


En Tierras de Badajoz, el río Gévora cuenta con una zona de baño apta a su paso por La Codosera, cerca de Alburquerque, sita en un entorno natural excepcional en cualquier época del año. Al viajero, aún le restan dos lugares para disfrutar. Por un lado, la Presa Honda, en la rivera de Usagre; por otro, la Isla de la Ceniza de Cheles, en aguas del embalse de Alqueva, cuya presa se encuentra en Portugal, pero sus aguas bañan una playa a cinco kilómetros del pueblo con puerto fluvial, siendo posible dar un paseo en barco o practicar todo tipo de deportes náuticos.

Fotografías: © Turismo de Extremadura

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